No todo es salud e higiene para los ancianos, o que la residencia sea segura y esté atendida por personal especializado y serio. Además de estas condiciones básicas, los mayores requieren del esparcimiento y la realización de actividades sociales y culturales que les permitan contar con una mejor calidad de vida.
Por consiguiente, el desarrollo de este tipo de actividades es también vital en una residencia de ancianos. Y debe contarse con profesionales en la materia que sepan conducir a los grupos y lograr la integración de todas las personas. La animación sociocultural es vital para generar convivencia y participación.
Además de mejorar la calidad de vida de los ancianos, las actividades de esparcimiento y animación sociocultural incrementan las relaciones humanas, activan el diálogo entre las personas que comparten un espacio y potencian la solidaridad y la participación comunitaria, ingredientes vitales para una vida confortable en una residencia de ancianos.
¿Cuáles son algunas de las actividades que pueden realizarse?. Por ejemplo:
• Talleres artísticos.
• Visitas a espacios naturales.
• Cine-debate.
• Rondas de diálogo sobre temas concretos.
• Juegos de mesa y actividades lúdicas.
• Manualidades.
• Celebración de fiestas regionales.
Estos son solamente algunos ejemplos. Estas actividades propiciarán el desarrollo de los siguientes hábitos, altamente beneficiosos para los mayores:
• Mantener la iniciativa y la independencia, algo vital cuando la vida que se llevaba hasta el momento cambia radicalmente de un momento a otro.
• Relacionarse con el mundo externo, perder la idea de aislamiento que plantea una residencia de ancianos.
• Desarrollar roles sociales, pertenecer a grupos. Es vital sentirse útil en el marco de un grupo de personas.
• Colaborar con el bienestar físico y psicológico a través de actividades que recreen el espíritu, el cuerpo y la mente.
• Adquirir nuevos conocimientos y satisfacer necesidades internas. No hay edad para seguir incorporando conocimientos o para enriquecerse espiritualmente.
• Divertirse. Despejarse es clave para no sentir la sensación de abandono que puede provocar el ingreso a una residencia de ancianos.
• Ganar confianza en uno mismo. Es habitual que las personas pierdan autoestima al momento de pasar por un cambio tan importante. Las actividades de esparcimiento y animación sociocultural pueden ser muy positivas en este punto.
Una de las ideas sobre las cuales se ha escrito muy poco es: ¿cuáles son las características que debe tener una residencia para la tercera edad? No se trata de un aspecto sin importancia: para empezar, la amplitud del lugar en cuestión. El problema de la intimidad resulta clave para un anciano, es decir que, en primer lugar, hay que brindarle un espacio vital en el que se mueva con total libertad y una habitación grande en la que pueda disfrutar de sus cosas. El sitio debe poseer también otras peculiaridades importantes: debe ser bien aireado, silencioso e iluminado, con salida a ámbitos verdes donde abunde la naturaleza. El viejo, paradójicamente, valora mucho más la vida en esta etapa de la existencia que en otros tiempos más felices; por eso es de suma trascendencia que, por ejemplo, las flores de adorno sean todas naturales y que haya animales domésticos cerca, entre ellos perros pequeños, cariñosos, y gatos de todo tipo, que devuelvan todo el afecto que reciben.
El baño es la habitación que adquiere más relevancia a esta edad avanzada; la pulcritud es una de las metas de toda buena institución, pero también debe mantenerse bien ventilado, con ventana a un jardín o a una arboleda frondosa.
Desde luego la residencia de ancianos debe ofrecer otros servicios como los médicos con atención personalizada durante las 24 horas, dietas especializadas para los abuelos, talleres de musicoterapia, terapia psicológica anti-depresión, festejos de cumpleaños (en lo posible con presencia de los familiares), peluquería, manicuría, gimnasia rítmica, yoga, taller de teatro, canto y caminatas breves. Un buen instituto debe ofrecer además un gimnasio de rehabilitación, jardín de invierno y un amplio parque, todo esto acompañado por un departamento de kinesiología y rehabilitación donde atender los frecuentes dolores que aquejan a nuestros queridos ancianos. La sala de juegos es también una habitación importante, puesto que el tiempo disponible es mucho y las regresiones a la infancia son muy recurrentes. Parece que la gente de edad avanzada comprende sabiamente que nunca se ha dejado de ser niño. Por eso los juegos resultan un elemento clave para asegurar la salud mental de los internados en estas casas y para fomentar la convivencia social con los otros residentes. En este orden de cosas, otro de los detalles a tener en cuenta es el vínculo con las familias, que para el abuelo cobra una importancia fundamental para su salud afectiva. Tiene que existir un ámbito agradable donde el punto de encuentro sea cordial, sin importar la relación precedente entre el pariente y el anciano.
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Son dos cuestiones básicas a la hora de elegir la mejor residencia de ancianos para nuestros mayores. Deberán estar convenientemente atendidos desde el punto de vista sanitario, por profesionales de distintas áreas de la medicina, y además el lugar deberá contar con las máximas condiciones de salubridad, para que de esta forma su vida sea todo lo confortable que se merecen.
¿Qué cuestiones concretas deben tenerse en cuenta y verificarse antes de cerrar trato con una residencia?. Por ejemplo, que existan médicos permanentes (en lo posible médicos de cabecera), servicios de consultas médica en el lugar, sala de enfermería propia y servicio independiente de fisioterapia y rehabilitación, por ejemplo.
En cuanto a la higiene, son vitales los baños geriátricos, especialmente adaptados para las necesidades de los ancianos. También resultan importantes las unidades especializadas para tratar enfermedades específicas de la ancianidad, como alzheimer o demencia senil.
Mientras más personas responsables por anciano existan en el lugar, mejor será la atención ante un imprevisto o accidente. Hablamos mayormente de enfermeros, médicos y auxiliares, como así también de geriatras, neumólogos y profesionales de cuidados paliativos, todos imprescindibles en cualquier residencia de ancianos seria y profesional.
No pueden dejarse de lado las cuestiones de accesibilidad, que también se relacionan con la salud debido a que muchos ancianos sufren problemas de movilidad. Rampas o ascensores para trasladarse de un piso a otro son así vitales. En el mismo sentido, los baños y las habitaciones deben contar con suelos antideslizantes, platos de ducha con accesorios para mantener el equilibrio e inodoros con soportes laterales, que permitan a los ancianos sentarse y levantarse cómodamente.
Siempre es importante comprobar la cantidad de personal que posee el centro, ya que puede suceder que se exagere ese tema en las publicidades. En lo posible, tampoco deberían faltar terapistas ocupacionales, sala de rehabilitación y gimnasio.
Nuestros mayores se merecen lo mejor. Por lo tanto, si hemos decidido optar por una residencia de ancianos, deberemos conocer todos aquellos puntos que nos garanticen que la institución elegida es seria y confortable, y que la vida de nuestros padres, abuelos o suegros en ese lugar será placentera y plena.
En ocasiones, la convivencia de los ancianos en la casa familiar se torna imposible. Ya sea por problemas de salud que requieren una atención constante o, sencillamente, porque los tiempos de la vida a cada edad son diferentes. El niño, el adolescente, el adulto y el anciano tienen requerimientos distintos, que a veces se tornan irreconciliables.
Por eso, si se ha optado por una residencia de ancianos, es necesario elegir a conciencia la mejor de acuerdo a nuestras posibilidades. En principio, hay que tener en cuenta que pueden ser de gestión privada o pública. Las residencias de ancianos privadas suelen ser más modernas, y están dotadas de los elementos y la infraestructura indicadas.
Servicios exclusivos
Pensadas con criterios ergonómicos, cuentan con escaleras, cuartos de baño, medios de elevación y comedores diseñados especialmente para los ancianos, que en muchas ocasiones pueden acarrear problemas de movilidad de distinto tipo y profundidad. En España, el número de jubilados crece año tras año.
Además de corroborar el estado de las instalaciones de la residencia a elegir, habrá que verificar la presencia del documento de autorización administrativa emitido por la Comunidad Autónoma correspondiente, que será una garantía con respecto a la legalidad de la residencia.
También deberemos confirmar que los ancianos dispondrán de atención médica durante las 24 horas del día, además de asistentes y ayuda psicológica. No será posible obviar la verificación del servicio de comidas que se brinda y la limpieza y salubridad del lugar. Al mismo tiempo, habrá que firmar un contrato en el queden bien claros cada uno de los puntos desarrollados anteriormente.